INICIO - ABRIENDO COMPASES

miércoles, 18 de septiembre de 2024

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 SEPTIEMBRE 2024

 ABRIENDO COMPASES:

          Un nuevo proyecto se nos ha venido encima. Ideas nuevas para compartir, con sus deseos y con su entusiasmo de siempre. Y aunque a veces no podamos cumplir con lo que teníamos pensado, nos quedamos con la sensación de que seríamos capaces de lograrlo. Y así ha sido. Hoy, abrimos el compás de un nuevo proyecto. Un nuevo comienzo, con deseos de continuar con lo que se quedó relegado, pero siempre, con el firme deseo y propósito de ser mejores. De encarar la vida con alegría y espíritu positivo. Puesto que ese espíritu alegre y positivo es el que nos va a permitir llegar al camino correcto de superación de metas.

                  Los animo y los invito a apropiarse de esta Revista Antorcha de tinta y letras, que es un proyecto creado para la utilidad de los escritores y poetas que sientan ese deseo de estar bien informados, y de aprender "alguna cosita" cada día. Algunos me dirán: "en google encuentro todo"; y es cierto, les doy la razón. Pero, ¿no es más divertido tener un espacio propio para leer lo que nos interesa, y escribir y guardar nuestros trabajos?. Para eso te entrego este espacio. Tu revista ANTORCHA DE TINTA Y LETRAS. Eres dueño de ella. Guarda aquí lo que desees. Solamente házmelo saber enviando un correo a perfumedecaoba@hotmail.com colocando en el asunto: para antorcha de tinta y letras.

                 Sean todos bienvenidos al nacimiento  de ANTORCHA DE TINTA Y LETRAS.

                     María Inés Arrabal

                     Septiembre 17, 2024

 

ANTORCHA DE TINTA Y LETRAS N°1 SEPTIEMBRE 2024

 

 IDA GRAMCKO

En el centenario de su nacimiento 

            En ocasión de la celebración del centenario del nacimiento de la insigne poeta porteña, Ida Gramcko, buscamos en distintos textos de consulta, para adentrarnos un poco en la vida más familiar de la escritora. Encontramos en la serie que nos brinda Prodavinci; y bajo la pluma prodigiosa de la periodista Milagros Socorro; aspectos familiares que nos dan una clara visión, o al menos así lo creemos, de la personalidad inquieta y algo psicótica de Ida Gramcko. "Las imágenes que acompañarán las notas integran la nutrida carpeta de Alfredo Cortina en el Archivo Fotografía Urbana". Alfredo Cortina, autor de muchas de las  fotografías, "conocía a Ida Gramcko Cortina desde niña porque era hermano de su madre, Elena Margarita Cortina Gramcko (sí, los padres de la gran poeta eran primos). Y desde pequeña la fotografió". Alfredo Cortina es, definitivamente, el que capta los momentos más precisos de la vida de Ida.

Unos son glamorosos, otros son oscuros, como una media tinta que es en sí, la vida de la escritora. Ya para 1960, Ida Gramcko había publicado gran parte de su prolífica obra. A pesar de no haber tenido una educación que pudiera llamarse formal, Ida fue poeta desde su infancia. Pareciera haber nacido poeta. Era una incansable lectora de la biblioteca familiar. "Durante su infancia, resume el Diccionario de Historia de Venezuela de Polar, transcurrida junto con su hermana, la pintora y escultora, Elsa Gramcko, y sus padres, Enrique José Gramcko Brandt y Elsa Margarita Cortina, no acude a la escuela. Posteriormente, estudia un año en un colegio de comercio y se dedica desde muy temprano a escribir poesía y a la lectura sistemática de los clásicos de la lengua española"

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Ida Gramcko fue reportera incansable de El Nacional, y fue una escritora ferviente y apasionada por su poesía. Sin embargo, Ida Gramcko llegó a tener una personalidad psicótica, abrumada quizás por sus sentimientos, el cigarrillo y sus desvelos.

"Cuatro años después, en 1964, publicará su libro “Poemas de una psicótica”, donde dice: “Que mis dedos, mis ojos, mis uñas, mi boca y hasta mi corazón, donde el duelo no cabe, son como la carga triste, innecesaria, sobrante, de una fábula. Siento como si las montañas decidieran hacer un nudo en mi garganta. Siento también que el lloro es un reguero inútil y engañoso. ¡Ah, porque todo un infierno, todo un infierno horrible por su aparente transparencia, debía brotar con cada lágrima!”

 

Cualquiera que haya sido su personalidad, sus problemas psíquicos o sus angustias, nos ha dejado un maravilloso legado poético que la hace merecedora de ocupar un sitial de primera magnitud en el mundo poético de Venezuela.
Fuente de consulta: Artículo de Mercedes Socorro, para Prodavinci ( https://prodavinci.com/ida-gramcko-en-su-centenario-i.../) Los párrafos entre comillas, son palabras textuales del artículo de Mercedes Socorro.


          ALGO SOBRE SU BIOGRAFÍA

                 Esta genial y prolífica escritora, poeta, ensayista y la primera periodista policial venezolana, nació en Puerto Cabello, Carabobo, Venezuela el 11 de octubre de 1924, aunque algunos biógrafos le dan como fecha de nacimiento el 9 de octubre y otros el 10 de octubre.

            Nació en Puerto Cabello, entre el olor del mar y el vaivén de los veleros. Se crió en un hogar rodeado de libros, donde desde los tres años llamaba a su mamá de vez en cuando para dictarle “una cosa que tengo acá arriba en la cabeza”. Eran poemas. Luego aprendió a leer en los letreros de la calle. La educaron en casa, ella pasaba los días escribiendo en su pieza. La literatura era su refugio, sobre todo los poetas del Siglo de Oro español. Cuando tenía 13 años publicó sus primeros poemas, con los que obtuvo su primer premio y se posicionó como una “niña prodigio”.

         A los 18 escribió su primera obra, Umbral. Con un éxito tan rotundo, que  el poemario ganó el Premio de la Asociación Cultural Interamericana. Al año siguiente, sin haber terminado sus estudios de bachillerato, se convirtió en la primera reportera policial y cronista en el diario El Nacional. Ejerció el oficio de reportera a lo largo de medio siglo.

De formación autodidacta, “vivió exclusivamente para escribir”. En 1977 fue merecedora del Premio Nacional de Literatura y en 1982, recibió el Premio Henrique Otero Vizcarrondo por mejor artículo de opinión publicado.

En su labor periodística entrevistó a personajes destacados de la historia venezolana. Colaboró en la Revista Nacional de Cultura durante 16 años. Cumplió funciones diplomáticas como encargada cultural en la Unión Soviética. Sufrió problemas psiquiátricos que dieron vida a “Memorias de una psicótica”.

 

Terminó su escolaridad y a los 40 años se licenció en filosofía en la Universidad Central de Venezuela. Dictó la cátedra de Poesía y Poetas en la Escuela de Letras de su alma mater. Durante los años ochenta se dedicó a dictar talleres de poesía en el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos.

Y en palabras de la propia Ida Gramcko: "Mi vida literaria, mi vida, ha sido una búsqueda afanosa, angustiada, un clamor y una petición de verdad. Ahora, después de muchos años de vigilia y atormentada espera, puedo decir que he hallado la inmensa plenitud (…) lo más importante es el amor, pero no el fugitivo: la pasión, sino aquel que es espíritu en impulso pleno y permanente”.

Tan insigne escritora y poeta, fallece en 1994. 

 [Créditos fotos: ©ArchivoFotografíaUrbana, Editorial Letra Muerta, Alfredo Cortina. Textos de consulta tomados de la web ]

ALGUNOS POEMAS DE IDA GRAMCKO

 

El espantapájaros

Nunca amaste los pájaros. Es cierto.
Ni los niños que huyeron de tu sombra
¡crucifijo del hombre contra el cielo!
Se deshizo la ronda
en el jardín; volaron los insectos;
después, las mariposas…
Sólo quedó, en la soledad, tu espectro,
y un niño sólo en la pradera sola,
inválido y sediento.
Lejos de ti, volaron las palomas,
y la ronda infantil en otro huerto
levantó sus columpios, sus coronas…
Sólo permanecieron los almendros
abrieron sus corolas
glaciales como témpanos.
¡No podían volar! Y las bellotas,
los manzanos en flor y el limonero.
Pasaban, fugitivas, las alondras.
¡Pudiste detenerlas en su vuelo!
Pasaron golondrinas y gaviotas,
y mirlos y jilgueros,
y enamoradas tórtolas…
Y maduró tu fruto en el silencio;
en el silencio, sonrosadas pomas,
labios mudos, se abrieron.
Pero hoy el viento sacudió las hojas,
dispersó las semillas y los pétalos
y el pezón de los árboles se agota
en exhausto racimo amarillento.
¡No veles ya! Se marchitó la fronda.
¡Despídete del cerco!
En una alegre emanación sonora,
la infancia, en ronda florecida, ha vuelto.
Los pájaros celebran su victoria
picoteando tus restos:
tu pecho de aserrín, tu sien de estopa,
la hilacha sin color de tus cabellos.
Te sostiene una estaca melancólica
como al retrato de un payaso muerto.
¡Oh trágica derrota;
oh racimo de harapos verdinegros;
oh maniquí del campo que sollozas
mirando el alto nido y el alero,
hermano del fantasma, de la escoba,
del ciprés y del cuervo!
Hermano mío… ¡llora!
Llora conmigo sobre el campo yermo.
y aprende a amar los pájaros… ¡Que te oigan
cantar los niños y te escuche el viento!
Como un ángel caído al que perdona
la mano celestial, sube hasta el cielo.
¡Que se levante un ala milagrosa
en cada uno de tus hombros, quiero!
¡Que emprendas en tu muerte, que es tu aurora,
el viaje azul al paraíso eterno
en donde un niño solitario toma
gajos de luz que no consume el tiempo
a un árbol sin otoño y sin carcoma!
El niño aquél, inválido y sediento.

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El cuervo

A Edgar Allan Poe

Solo quedan, roídos, los peldaños
de una escalera en sombras;
una percha que incita con los garfios
de dos cuernos agudos, y unas ropas
sobadas por el tiempo y el espacio
y ausentes de calor y de memoria;
sólo un tapiz de raso
con manchas de oro y un sillón con borlas;
un abanico abierto, y un retrato
erguido, solitario, en una cónsola
un espejo que es agua de los años
con amorcillos en la cornucopia.
¡Ah, ya lo ves! Y mis dormidos pasos
que suben, sin querer, mientras azota
el viento en los cristales como un pájaro
con las húmedas alas en zozobra.
¡Ah, ya lo ves! ¿Acaso
soy el espectro errante de Leonora?
De mi cuerpo, caído campanario
se alejaron las últimas palomas.
Hoy sólo anida un cuervo en mi regazo
como en una cornisa melancólica.

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Poema 12

Tú, párvulo indefenso,
encuentras cómo reventar el labio
para vengar con testimonio intenso,
el bello, el denso,
el increíble agravio.

***

Poema 14

Amor invalidándonos reflejo
para trocarlo en cómplice sumiso.
Estupor, reto añejo,
humillación en ámbitos de hechizo
donde el tocado, el tímido, el perplejo
padece culpa y huele paraíso

***

Esto soy todavía
un sosiego turbado por las lágrimas.
Esto fui: una pupila
húmeda, abierta y ávida.
Esto he de ser: el llanto, mientras viva.
Un erguido sollozo me levanta,
me hace andar en las cumbres, me encamina
hacia la azul montaña.
Y allí está la sonrisa
como una flor salvaje que me aguarda.
Veré la blanca flor y será mía,
¡mía!, y tendré, llorando, que arrancarla
del fondo de mi ser, pequeña y tibia,
de lo alto de la cumbre, pura y blanca.
¡Mía! Y el llanto surca mis mejillas
para que yo merezca su fragancia.

 

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CARTA PARA IDA GRAMCKO

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