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ALGO MÁS DE IDA GRAMCKO

 

            En ocasión de la celebración del centenario del nacimiento de la insigne poeta porteña, Ida Gramcko, buscamos en distintos textos de consulta, para adentrarnos un poco en la vida más familiar de la escritora. Encontramos en la serie que nos brinda Prodavinci; y bajo la pluma prodigiosa de la periodista Milagros Socorro; aspectos familiares que nos dan una clara visión, o al menos así lo creemos, de la personalidad inquieta y algo psicótica de Ida Gramcko. "Las imágenes que acompañarán las notas integran la nutrida carpeta de Alfredo Cortina en el Archivo Fotografía Urbana". Alfredo Cortina, autor de muchas de las  fotografías, "conocía a Ida Gramcko Cortina desde niña porque era hermano de su madre, Elena Margarita Cortina Gramcko (sí, los padres de la gran poeta eran primos). Y desde pequeña la fotografió". Alfredo Cortina es, definitivamente, el que capta los momentos más precisos de la vida de Ida.

Unos son glamorosos, otros son oscuros, como una media tinta que es en sí, la vida de la escritora. Ya para 1960, Ida Gramcko había publicado gran parte de su prolífica obra. A pesar de no haber tenido una educación que pudiera llamarse formal, Ida fue poeta desde su infancia. Pareciera haber nacido poeta. Era una incansable lectora de la biblioteca familiar. "Durante su infancia, resume el Diccionario de Historia de Venezuela de Polar, transcurrida junto con su hermana, la pintora y escultora, Elsa Gramcko, y sus padres, Enrique José Gramcko Brandt y Elsa Margarita Cortina, no acude a la escuela. Posteriormente, estudia un año en un colegio de comercio y se dedica desde muy temprano a escribir poesía y a la lectura sistemática de los clásicos de la lengua española"

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Ida Gramcko fue reportera incansable de El Nacional, y fue una escritora ferviente y apasionada por su poesía. Sin embargo, Ida Gramcko llegó a tener una personalidad psicótica, abrumada quizás por sus sentimientos, el cigarrillo y sus desvelos.

"Cuatro años después, en 1964, publicará su libro “Poemas de una psicótica”, donde dice: “Que mis dedos, mis ojos, mis uñas, mi boca y hasta mi corazón, donde el duelo no cabe, son como la carga triste, innecesaria, sobrante, de una fábula. Siento como si las montañas decidieran hacer un nudo en mi garganta. Siento también que el lloro es un reguero inútil y engañoso. ¡Ah, porque todo un infierno, todo un infierno horrible por su aparente transparencia, debía brotar con cada lágrima!”

 

Cualquiera que haya sido su personalidad, sus problemas psíquicos o sus angustias, nos ha dejado un maravilloso legado poético que la hace merecedora de ocupar un sitial de primera magnitud en el mundo poético de Venezuela.
Fuente de consulta: Artículo de Mercedes Socorro, para Prodavinci ( https://prodavinci.com/ida-gramcko-en-su-centenario-i.../) Los párrafos entre comillas, son palabras textuales del artículo de Mercedes Socorro.


          

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