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martes, 17 de septiembre de 2024

PENSANDO


           Es ahora el tiempo de comenzar a escribir. Hora de dominar voluntades y de afianzar sueños. Quebrar el vaso del tiempo pasado que nos entorpece el camino y renovar las esperanzas de los sueños inconclusos.

            Puedo parar un rato en mi loca carrera diaria y pensar un poco. Un ritmo desenfrenado de circunstancias que alteran la paz que deberían compensar mis momentos de sosiego. Si pudiera priorizar mi tiempo y decidir, que, de vez en cuando puedo permitirme el deseo inconfesado de aburrirme un  poco. Sería maravilloso dejar que fluyan esas ganas de no hacer nada más, de sentarme a ver el cielo y a pensar. Hay que bajar las revoluciones de la vida, concedernos el aburrimiento permitido, y dejar la vida al ralentí para poder contemplar la naturaleza. Escuchar el canto de un pájaro, tal vez una paraulata anidando en el alero de una casa, o un loro bullanguero surcando el cielo. Contemplar el nacimiento del día con sus pinceladas de rojo anaranjado y su luminosidad. 

            Parar, en la caminata mañanera, y volver la vista atrás, para contemplar lo andado, tras la mirada vaga de la penumbra que se va empujada por el sol. Pasear alguna tarde frente al malecón, tan solo para aspirar el olor salobre del mar, mientras escuchamos el rumor de las olas que se dejan caer entre las piedras. Mirar a los ojos de las personas que amamos, y demostrarles que los estamos escuchando, aún a pesar del ruido y la velocidad intensa de la vida que hemos llevado y que seguiremos llevando hasta que decidamos poner la marcha lenta. 

            Vivamos el momento presente sin miedo a la renuncia, sin temor a perdernos algo, porque nada perdemos cuando saboreamos, poco a poco, la belleza que nos rodea, y la vida que hemos recibido. Hoy, decido vivir la alegría de poder perderme cosas. Alejaré de mis sentimientos el miedo a malgastar el tiempo y los momentos. 

               Decido vivir.

María Inés Arrabal. 

Puerto Cabello, 17 de septiembre 2024

 

lunes, 12 de agosto de 2024

NACIMIENTO

 

ANTORCHA DE TINTA Y LETRAS

            Los tiempos cambian. Y así mismo cambian los estilos, los pensamientos y las ideas. Hoy iniciamos esta REVISTA LITERARIA, para el uso de todos nosotros, poetas y escritores, que, siempre estamos buscando nuestros sitios de preferencia, para exponer ideas, inspiraciones y sentimientos. Y, por supuesto, para aprender algo nuevo cada día. Esta página es tuya.

               Te preguntarás ¿por qué ese nombre de ANTORCHA DE TINTA Y LETRAS? Te respondo.

                  Hace unos cuantos años, siendo yo estudiante de segundo año de bachillerato en el Liceo Miguel Peña de Puerto Cabello (Carabobo, Venezuela) ya me gustaba muchísimo escribir. Pero  voy a comenzar desde mis inicios. Recuerdo que en mi infancia, viviendo en Caracas,  antes de venir a vivir a Puerto Cabello, fui estudiante desde el kínder y hasta el primer año en el Colegio de monjas españolas, Nuestra Señora de El Pilar. Mi mejor amiga, desde siempre, era una niña de mi edad, llamada María Jesús López, a quien por cariño le decía Susy. Los padres de Susy, tenían una librería por los lados de la Iglesia San Francisco, en Caracas. Esa librería se llamaba Ediciones Aguilar. Y allí disfrutábamos, Susy y yo, entre libros y más libros. Sus padres, que conocían mi gusto por los dichosos libros, y por la escritura, un buen día me regalaron un pequeño multígrafo. Y yo me sentí en la gloria. Compré los stenciles, y con la máquina de escribir de mi padre, comencé el proyecto de elaborar un pequeño "periódico", consistente de una página, escrita  a ambos lados. En ese "periódico", que llamé "El Reporter Tribulete, que en todas partes se mete", escribía yo chistes, pequeños cuentos, y noticias de la urbanización donde vivíamos en esa época. He de aclarar que ese nombre lo tomé de una historieta de unos "tebeos" españoles (así se llaman en España, en Venezuela se llamaban suplementos, hoy día reciben el nombre de comics),que siempre nuestro padre nos compraba y que eran muy graciosos. Para añadir a mi experiencia periodística, iba yo por los comercios y tiendas de la urbanización caraqueña donde vivíamos, vendiendo mi pequeño periódico a 0,25. Y la gente me lo compraba. Les parecía graciosa la niña periodista. Así pues, decidí ampliar mi negocio, y les vendía "propaganda". Por Bs. 5, incluía en mi periódico un bonito "comercial" de su negocio. Debo aclarar que, desde que aprendí a leer a los 5 años, siempre dije que quería ser periodista, y en uno de mis cumpleaños, si mal no recuerdo, cumplía siete años, pedí a mi padre que me regalara un libro titulado El Periodismo, libro de mil quinientas páginas y en papel cebolla. Aún lo conservo. También antes de la experiencia del periodiquito, yo escribía  historietas ilustradas, con dibujitos. Eran muy pequeñas, pero escritas con bastante imaginación. Con ésto quiero explicar que mis orígenes de escribir y mostrar al mundo mi escritura vienen de larga data. Así pues crecí con el gusanito de la lectura y la escritura dentro de mi. En esa época, de mis inicios periodísticos, tendría yo unos nueve o diez años aproximadamente.

                    Un buen día mi padre, fue trasladado a trabajar a Puerto Cabello. Y viajaba los martes a esa ciudad y regresaba los viernes a Caracas. Pasando el tiempo y ante la incomodidad de viajar semanalmente en vuelos aéreos a esa ciudad; tomando en cuenta que no había muchas autopistas en esa época, y que las carreteras nacionales del país, eran sumamente largas y peligrosas; así pues, un buen día, mi padre decidió que nos mudaríamos a vivir a Puerto Cabello. Vinimos en unas vacaciones a pasarlas en este puerto, y a mi madre le pareció horrible y feo, no había hoteles. Tuvimos que pernoctar en el Hotel Los baños, que realmente era feo. Al día siguiente mi padre buscó otro hotel y pernoctamos en el Hotel La Riviera, que también era bastante feo. Hasta que hablando aquí y allá, mi padre se enteró que acababan de inaugurar un hotel junto al mar llamado el Hotel Cumboto, y allí nos fuimos. Todos contentos y felices. Allí si pudimos disfrutar. Deliciosa piscina de agua salada, a orillas del mar arenas blancas y cocotales. Aunque la playa era algo peligrosa y no hicimos uso de ella, por el fuerte oleaje, si podíamos divertirnos en la piscina.

                 Así se pasó el tiempo, días de Colegio con mi hermana mayor, y mi hermana menor en casita. Era muy pequeña para ir a estudiar. Al fin, mi padre consiguió una casa en Puerto Cabello, se terminó el año escolar, y se planeó la mudanza para Puerto Cabello. Mi padre logró inscribirnos en el Liceo Miguel Peña. Yo iba a estudiar el segundo año de bachillerato. Había salido del primer año en el colegio de monjas, con altas calificaciones. Siempre fuimos buenas estudiantes, tanto mi hermana  como yo, y obtuvimos premios de Excelencia en el colegio. Así pues iba a estudiar en el liceo, junto a mi hermana mayor. Era una novedad, estudiar en un liceo mixto. El Liceo estaba ubicado en el local donde hoy día está la U.E. Juan José Flores, y se estaba construyendo el nuevo local para el liceo, unas calles más adelante. Comenzaron mis estudios de  segundo año de bachillerato y es ahí cuando aparece ANTORCHA.

                    Se me ocurrió la idea de iniciar un periódico mural. Lo había visto en otras aulas, y en el colegio de monjas lo teníamos. Así que emprendí la tarea, de hablar con los profesores guía para solicitar el permiso de elaborar el periódico mural, al que decidí llamar ANTORCHA. Me pareció adecuado, pues una antorcha sirve para iluminar áreas oscuras, y la idea de ese periódico mural, era llevar iluminación e  información  de nuestras materias de estudio, compartir chistes, poemas, dibujos, de los compañeros que quisieran participar, y de esta manera mi idea prosperó y gustó a todos los compañeros. Algunos participaban, otros no. Pero siempre había algo que leer, y yo procuraba hacerlo agradable a la vista. Así fueron los inicios de ANTORCHA. Hoy, recordando aquellos tiempos y pensando en un buen nombre para esta revista literaria, se me ocurrió recordar aquella lejana Antorcha, y hacer un pequeño homenaje, a mis inicios como escritora. Espero este espacio tenga acogida entre los lectores, que, de alguna manera, tengan el deseo de escribir, bien sean poemas, o cuentos, y deseen ver sus obras expuestas para ser aplaudidas y aprobadas.

                Espero que esta introducción no se les haya hecho demasiado tediosa. Simplemente quise que tuvieran una visión de cómo soy, y de mi estilo.

                   Repito, este espacio es suyo, cualquier colaboración o escrito que deseen publicar, pueden enviarlo a mi correo bucarenflor@hotmail.com colocando en el Asunto: PARA ANTORCHA.

                        Bienvenidos.

                        María Inés Arrabal

                     Pueden encontrarme en la web como María Inés Arrabal, y también como Princesmain, nombre que utilizo a veces en los foros de poesía. De esa manera pueden leer mis poemas y cuentos.

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CARTA PARA IDA GRAMCKO

  CARTA DE UN JOVEN ESCRITOR PARA IDA GRAMCKO Puerto Cabello, 24 de mayo 2024 Apreciada señora:             Debo comenzar haciéndole saber l...